El helado, un alimento más en nuestra dieta

Parece contradictorio afirmar que el helado es un alimento más en nuestra dieta, pero como todo, en su justa medida, es saludable.

Dentro de una dieta equilibrada, como es la mediterránea, el consumo ocasional y moderado de los helados hechos a base de leche, aporta grandes beneficios al organismo, como proteínas de alto valor biológico, calcio biodisponible y vitamina B2. Además, a nivel emocional, el helado es un antidepresivo y ayuda a calmar el estrés.

No sufras por las calorías que tiene el helado. Dependiendo de la base acuosa o láctica, las calorías son diferentes:

  • Helados de agua o sorbetes: tienen entre 68 y 138 kcal. Una ración de 100 gramos no aporta ni un 10% de las calorías que debemos ingerir diariamente.
  • Helados hechos con leche: todo los helados cremosos tienen unas 300 kcal por 100 gramos ingeridos. Los helados más lácteos, en cambio, nos aportan 150 kcal por 100 gramos.

Los helados lácteos aportan valor energético gracias a los azúcares que contienen, entre un 16% y un 42%. Es por ello, que no se deben consumir diariamente, ya que estos azúcares son añadidos como la sacarosa y el jarabe de glucosa. La lactosa hace que la absorción del azúcar sea más lenta.

Cabe mencionar que los helados son ricos de agua, aproximadamente un 65% y en los sorbetes un 75%.

Incluirlos en la dieta es una buena opción, sobre todo en aquellas edades infantiles, que es cuando más calcio necesitan los pequeños, pero cuando también es más difícil proporcionarles cuando no les gusta la leche.

Una vez vistos algunos valores nutricionales principales de los helados, podemos afirmar que sí se incluirán en las dietas. Ya sabemos que son muy buenos y que no nos podemos resistir, pero en su justa medida está la clave para poder refrescarnos en verano.

Y ahora que ya llega la primavera y con ella las ganas de comer helado, descubre los beneficios de degustar un buen helado de Alemany aquí.