Cuatro generaciones Alemany

Helados y chocolates Alemany SA, con sede en Malgrat de Mar (Barcelona), combina la producción industrial con la elaboración artesanal y tradicional de los productos más dulces.

El núcleo de Helados Alemany se gestó en el obrador de un pastelero del centro de Malgrat formado en Manresa.

Joan Alemany era un hombre inquieto y despierto, especialista del chocolate, que también trabajaba la elaboración del helado según la receta tradicional italiana. Un contacto fortuito con el propietario de una pensión de Calella le abrió el camino de la producción de helados para el incipiente sector del turismo de masas que, con el tiempo, representaría el 65% del volumen de negocio y la dedicación de la cuarta generación. La empresa, con sede en el polígono industrial de Can Patalina desde 1996, es una sólida estructura familiar con más de sesenta años de historia y que combina el trabajo artesanal del chocolate, especialmente de las monas de Pascua, con la elaboración de dos líneas de helado: industrial y artesanal. Joan Comas, gerente de Helados Alemany SA, destaca que la filosofía de la empresa se basa en un principio simple defendido por el abuelo: hay dos maneras de crecer: una, hacerte grande, la otra, hacerlo mejor. “Nuestros clientes industriales son básicamente grandes colectivos y los artesanos, pasteleros y heladeros profesionales”, apunta Comas, que asegura que el éxito de la firma hay que buscarlo en el hecho de “saber dónde están los límites”.

Después de años de llenar millones de pocillos de helado-producción de alta rotación y bajo coste-para la mayoría de los hoteles del Alt Maresme, en el año 2001 la empresa quiso volver a los orígenes y recuperó la línea de heladería artesanal. “Se trata de nuestro producto con mayor duración en el mercado porque se vende desde que empieza el buen tiempo hasta bien entrado el invierno”, apunta Josep Comas, también propietario de la empresa. Un helado artesano en unas instalaciones industriales? “Independientemente del tamaño de las instalaciones, hablamos de un helado elaborado con productos naturales, sin aire forzado y hecho por las manos de la gente, no para las máquinas”, explica Juan Comas. Este helado se vende principalmente a heladerías en envases de cuatro litros y con más de 40 sabores. Sin embargo, como ya ocurría en tiempos del abuelo, la vainilla, el chocolate y la fresa mantienen un liderazgo inquebrantable. “El helado conocido como aPitufo por su color azul y el sorbete de mojito también tienen un público fiel”, matiza el gerente de Helados Alemany SA. Actualmente la heladería artesanal representa un 35% de la producción total y los hermanos Comas prevén invertir las proporciones con el helado industrial en un futuro próximo. ¿Por qué? “Por el hecho diferencial, por el gusto de hacerlo mejor, por la marca de la casa.” Los argumentos son diversos. Sin embargo, a Helados Alemany no reniegan en ningún caso del producto industrial: “Nos ha permitido seguir trabajando y garantizamos la máxima calidad a un precio ajustado.” La heladería a gran escala les ha permitido satisfacer la demanda de colectivos muy diversos. Aunque la hostelería ha sido por tradición en los primeros lugares, el producto también llega a los comedores escolares o centros penitenciarios, entre otros.

Obrador de obradores.

En el campo del chocolate, pero, Helados Alemany SA prefiere mantenerse en un segundo plano dejando en manos de los pasteleros catalanes la autoría completa de los monos. “Nuestros clientes son ellos, no la gente que va a comprar en el establecimiento, y queremos que continúe así”, constatan. El hecho artesano en este ámbito de la producción también es indiscutible. “Nuestras monas las hacen y las montan profesionales de la pastelería”, destacan. Precisamente es el tercer hermano, Jorge, quien viaja durante todo el año en las principales ferias de pastelería del mundo para captar las ideas y personajes que marcarán la próxima temporada. “También se pasa muchas horas delante del televisor mirando programas infantiles, porque el éxito de un personaje de mono lo marcan los niños”, comenta Josep Comas. En este sentido, con el Barça como líder absoluto, las representaciones de las Monster High, el cantante coreano del éxito Gangnam Style o la misma estrellada harán furor el próximo día de Pascua. La oferta de productos de la empresa se completa con la distribución de diferentes marcas, nacionales, estatales y europeas como pueden ser el pan y la bollería Bellsolá, los helados Häagen-Dazs o las cremas y helados Alicante y Antiu Xixona.

El futuro.

Los propietarios de Helados Alemany SA consideran que, a pesar de la crisis que afecta a todos los sectores, pueden mirar el futuro con cierto optimismo. “Detrás de los buenos resultados hay un gran equipo humano que trabaja para un proyecto ilusionante”, constata Juan Comas, que recuerda que la familia también gestiona fuera de la empresa dos establecimientos tipo granja-heladería en Calella y Malgrat de Mar. Ampliar la oferta de productos? “Más bien continuar innovando en aquellos que ya nos funcionan y quizá añadiremos algún sabor nuevo, como yogur con frutos rojos, tiramisú o merengatta”, reflexiona Comas. Y en cuanto al chocolate, también se seguirá el mismo patrón? “La innovación en el mundo de las monas de Pascua está más que garantizada porque depende muchísimo de las modas y de los personajes que marcan la tendencia cada año”, señala el gerente de Helados Alemany SA, pero repite con orgullosa terquedad: “La calidad continuará siendo nuestra principal preocupación. “No entra dentro de los objetivos de la firma situarse en el mercado como marca para el cliente finalista. “Nuestra satisfacción máxima es ver como el profesional nos es fiel y como aquel que se nos aproxima y nos prueba se queda con nosotros”, constata Juan Comas. Y cambiar de ubicación o exportar? “Cataluña es muy grande, tiene un gran potencial, los productos de proximidad, artesanos, tradicionales y de calidad tienen su mercado, un gran mercado”, afirma.